Es un verdadero placer oír la música, los sonidos, las voces de mi familia, la voz de mi pareja, la voz de mis amigos, la voz de mi ahijada….
Pero no es un placer encontrarme con algunos comentarios en la red social llamada Facebook y en algunos blogs, que no encuentro la manera de entender el porqué abandonan sus audífonos…
Algunas personas hipoacúsicas o sordas o los que sufren de otoesclerosis utilizan los audífonos pero luego de un tiempo, deciden abandonarlo por varios motivos que jamás vamos a saber y tampoco tenemos el derecho de exigirles una respuesta del porqué.
En mis 19 años, decidí investigar como era el mundo de los sordos e hipoacúsicos. Tienen sus cosas buenas y malas como toda comunidad en este mundo sin importar la discapacidad auditiva.
Lo que me sorpendió en mis experiencias, fue conocer a una persona sorda que se implantó y al tiempo, lo dejó. Pero lo que diferencia del resto, es que cuando esa persona se volvía a su casa y se ponía el aparato para oír la música y eso le hacía feliz. Recuerdo haberle preguntado porque lo dejó y porque hace eso al volver a su casa…
Su respuesta ha sido en que se sentía solo en la comunidad, ya que, el era uno de los pocos que se implantaron… y como nadie le daba bola, se sacó el dispositivo, todo para no estar solo y que los demás volvieran a estar con él.
Por supuesto que en la comunidad están a favor y otros en contra del implante, eso todavía existe,pero el punto es deberían de dejar de tener miedo a todo lo desconocido. Convivir y aprender con eso. Sé que no es fácil sobrevivir en la sociedad pero es cien veces más fácil dejar a un lado los miedos y lanzarse.
El día que me puse el audífono digital, fue un shock, pasé de oir poco a oír más hasta me sorprendo todavía de como suenan los relámpagos y los truenos que antes no oía.
Mi familia sabe perfectamente en que si llega a pasar en que un día deje de oír totalmente, me implanto al toque. No puedo vivir sin oír el ruido de la lluvia, el mar, el viento,la música…pero por sobre todo, la voz de mi pareja cuando me dice esas dulces palabras: te amo.
Por eso, sigo sin entender sus razones pero te aseguro por mi alma que oír es un placer maravilloso…


